En nuestros artículos pasados hemos mencionado que había profetas activos incluso afuera de los confines del pueblo de Dios. Había profetas en las cortes reales, y había profetas "no oficiales." Dado estos casos, y la naturaleza espontánea del oficio profético, nos podemos preguntar: ¿cómo se determina la autenticidad de un profeta? El libro del Pentateuco que más enfatiza la ley, el Libro del Deuteronomio, es el que también trata de enfrentar la tensión entre la ley y la profecía dándonos unas cuantas pautas:
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La profecía debe ser conforme a la Ley
"Si surge en medio de ti un profeta o un vidente en sueños, y te ofrece una señal o un prodigio, y llega a realizarse la señal o el prodigio que te ha anunciado, y te dice: «Vamos detrás de otros dioses (que tú no habías conocido) a servirles», no escucharás las palabras de ese profeta o de ese vidente en sueños. Es que Yahvé su Dios los pone a prueba a ustedes para saber si verdaderamente aman a Yahvé su Dios con todo su corazón y con toda su alma." - Dt. 13, 2-4
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Un profeta verdadero es como Moisés
"Yo les suscitaré, de en medio de sus hermanos, un profeta semejante a ti, pondré mis palabras en su boca, y él les dirá todo lo que yo le mande. Si un hombre no escucha mis palabras, las que ese profeta pronuncie en mi nombre, yo mismo le pediré cuentas de ello." - Dt. 18, 18-19
¿Qué significa ser un profeta como Moisés? La única pista es difícil de corroborar: Dios pone sus palabras en su boca. A pesar de la dificultad, vemos esta misma expresión usada en el caso de Jeremías y Ezequiel. La Iglesia Primitiva ve esta promesa cumplida en Jesús.
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Cumplimiento de la profecía
"Y si dices en tu corazón: «¿Cómo reconoceremos la palabra que no ha dicho Yahvé?»
Si el profeta habla en nombre de Yahvé, y no sucede ni se cumple la palabra, es que Yahvé no ha dicho tal palabra; el profeta lo ha dicho por presunción; no le tengas miedo." - Dt 18, 21-22
Aparte de estar en conformidad con la Ley, otro requerimiento para la veracidad de un profeta es que sus palabras se cumplan. Esto suena lógico, pero también tiene su problemática: ¿cuánto tiempo debe uno esperar para que se cumpla la profecía? ¿unos días, meses, años?
Debido a estas imprecisiones, estas características son un tanto limitadas en un contexto histórico, mientras los eventos están sucediendo. En un contexto literario, para entender la historia con la intención del autor, el presentar a los profetas en el molde de Moisés nos ayuda a ver la unidad y continuidad de este ministerio.
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Si es el primer post que lees sobre el estudio de los profetas, puedes leer episodios pasados aquí: https://www.edificatufe.org/blog/categories/profetas